¿Dónde se paga el impuesto de sucesiones?

donde hay que pagar el impuesto de sucesiones

El impuesto de sucesiones es uno de los tributos al que hacer frente en el caso de ser beneficiario de una herencia. Y aunque  es habitual oír hablar sobre él, cuando llega el momento de tener que gestionarlo, son muchas las dudas que surgen.

Como sabes, en Cetelem siempre queremos informarte de todo aquello que pueda resultar de tu interés y, así, ayudarte a que tu vida sea un poco más fácil.

Así que, ¡adelante! A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el impuesto de sucesiones.

¿Qué es el impuesto de sucesiones?

Lo primero que debes saber es qué es el impuesto de sucesiones y cuándo debes hacer su pago.

Y, según la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, y en el Reglamento del impuesto Real Decreto 1629/1991, el impuesto de sucesiones se aplica en la adquisición de bienes y derechos adquiridos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio.

Es un impuesto directo, progresivo y subjetivo, que grava los incrementos patrimoniales obtenidos por las personas físicas.

Es decir, este es el impuesto que debe pagarse en el momento de recibir una herencia, exista o no un testamento previo. Y son los herederos quienes deben hacerse cargo.

Es un impuesto progresivo porque se calcula según el valor de todo lo heredado, manteniéndose siempre dentro de una escala de entre el 7’65% y el 34%. Y, a su vez, es subjetivo, porque para determinar su cuantía se tiene en cuenta el grado de parentesco existente entre los herederos y el fallecido. A menor grado de parentesco, mayor será la carga fiscal y más se deberá pagar.

¿Dónde se paga el impuesto de sucesiones?

Una de las principales dudas que suelen surgir al encontrarse en esta situación, es saber dónde se paga el impuesto de sucesiones. Principalmente, si la persona fallecida reside en una comunidad diferente de la de sus herederos.

Y, en estos casos, la ley es muy clara: el pago se deberá calcular y abonar en la comunidad de residencia habitual de la persona en el momento del fallecimiento. Y como residencia habitual se entiende el lugar en el que, durante los últimos cinco años de su vida, el fallecido residió un mayor número de días.

Por tanto, hay que tener en cuenta que cada comunidad autónoma establece sus propias tablas, con reducciones o bonificaciones, dependiendo del grado de parentesco que exista entre el heredero y el causante.

Por otro lado, si el difunto residía fuera de España, de igual manera los herederos estarán obligados a declarar y tributar por el conjunto de bienes recibidos, independientemente del lugar en el que se encuentren. Y, si son los herederos quienes residen en el extranjero, éstos deberán tributar únicamente por los bienes y derechos ubicados en España.

Sea como sea, el plazo máximo para hacer frente al impuesto es de seis meses, plazo que empieza a contar desde el día del fallecimiento.

¿Cómo se calcula?

Aceptar una herencia significa incrementar el patrimonio personal y, por tanto hay que pagar por ello. Para poder calcular el impuesto de sucesiones, lo primero es saber  la base imponible obtenida del valor neto de los bienes y derechos totales de la masa hereditaria bruta y, cuando conozcamos el valor, restarle las deudas, las cargas y los gastos deducibles.

El valor final que obtengamos al llevar a cabo estos cálculos, es la base imponible del impuesto de sucesiones. Y, a esta cantidad, es a la que deberemos aplicar las reducciones que correspondan por parentesco, o minusvalía, y aplicarle el porcentaje establecido en cada comunidad autónoma.