Qué es la inflación y la deflación

La inflación y deflación son términos que estamos acostumbrados a leer o escuchar. Descubre qué son, en qué se diferencian y cómo nos afectan

Qué acostumbrados estamos a leer o a ver siempre en las noticias conceptos económicos y, la mayoría de veces, no sabemos a qué hacen referencia pero por costumbre acaban por sonarnos, así que los asimilamos haciéndonos una idea general de que, al menos, se refieren a la economía del país. Pero ¿realmente sabemos qué significan? ¿somos conscientes de cómo afectan al país o a nosotros mismos?

La inflación y la deflación ocupan los titulares de los medios de comunicación con bastante frecuencia y, para que sepas exactamente qué son, vamos a explicarlo con detalle. La información es poder así que ¡continúa leyendo!

Los precios

Lo primero que debes saber es que estas dos palabras hacen referencia a los precios. En economía existen muchos tipos de precios que se tienen en cuenta para calcular la economía general. Existen los precios de las materias primas, que se utilizan en la industria, los precios del trabajo que hacen referencia a los salarios, los precios de la cesta…

La inflación y la deflación hacen referencia al conjunto de los precios de la economía y reflejan el poder adquisitivo de los miembros de una sociedad, así como la evolución del valor del dinero a lo largo del tiempo.

¿Cuál es la diferencia entre inflación y deflación?

La inflación es el incremento, a nivel general, de los precios y, la deflación, es todo lo contrario, es decir, cuando el nivel general de los precios disminuye notablemente y de forma prolongada en el tiempo.

Ni una ni otra es buena o mala, sino que lo ideal es encontrar una estabilidad en los precios, es decir, en el caso de que aumente el valor del dinero, aumente también el nivel de precios.

Los encargados de mantener esta estabilidad, son los Bancos Centrales de los diferentes países, que dedican todos sus esfuerzos a que los precios ni sufran subidas ni bajadas significativas. En España, los precios se miden a través del IPC (Índice de Precios al Consumo), desde donde se lleva un exhaustivo control de la evolución media de los precios de una cesta de bienes de consumo en las familias españolas.

Tanto la inflación como la deflación afectan directamente en las finanzas; la deflación suele beneficiar a los acreedores y la inflación a los deudores, por eso cuando existe una inflación elevada, los tipos de interés suelen ser más elevados que cuando hay deflación.

Cuando un país está sometido a un proceso de inflación, los tipos de cambio de su moneda también se ven afectados, ya que se deprecian significativamente. Del mismo modo, si el país está en el proceso de deflación, la moneda se revalúa. Un ejemplo muy claro sería; si una persona tiene dinero ahorrado, un proceso de deflación sería muy positivo para él, puesto que significaría que su dinero vale más que el año anterior. En el caso de inflación, por el contrario, el dinero valdría menos, lo que resultaría menos positivo para la persona ahorradora.

¿Cuándo se considera que afectan?

Su relevancia real es cuando se sostienen en el tiempo, porque un aumento o disminución puntual, no conduce ni a la inflación ni a la deflación. Ambos conceptos son procesos en sí, por lo que no pueden llegar a considerarse comportamientos, puesto que ambas tienen la capacidad suficiente para generar, de nuevo, la contraria. Un aumento o disminución realmente relevante y de forma prolongada en el tiempo, es el escenario correcto para considerar que la inflación y la deflación están afectando a la economía general.